MOACIR III, un canto a la libertad – Crítica

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Estreno: 10 de Agosto.

Es la última parte de una trilogía dedicada a un individuo llamado Moacir. Su director, Tomás Lipgot, lo conoció en el hospital psiquiátrico del Borda y le impactó tanto su historia, que decidió dedicarle tres documentales para que todos la conocieran. Un filme que entremezcla ficción y documental en su armado, toda la película muestra el detrás de escena, los libretos que tenían que ensayar, las invitaciones a participar de la película a personas que formaron parte de la vida de Moacir y la forma en que los actores deben actuar.

Moacir es un cantante brasileño que frente a la muerte de su madre y ante la crisis financiera que afecta a su país, decide probar suerte en otro y para ello se toma un autobús que lo lleva hasta Argentina. En Brasil limpiaba autos y una de las anécdotas que destaca y que convirtió en canción fue que le limpió el auto, nada menos que al astro mundial del fútbol: Pelé. Sin embargo, la vida no fue buena con él y Argentina terminaría llevándolo a un manicomio, del que por suerte podrá salir y conocer la libertad y también la felicidad. La película plantea un canto a la libertad, en cualquier situación, porque lo que importa es ser libre y no estar encerrado y en la mismísima soledad.



En el documental se observan tres situaciones que provocan el encierro de las personas, una de ellas es el robo que conduce a la cárcel, otra es el travestismo que por mucho tiempo impuso una marca de indiferencia, burla y prohibición en la sociedad y por último un amor que no es correspondido y como tal se lo debe respetar, quedándose con ese sentimiento en la soledad. Una de las primeras escenas muestra a Moacir y a un maletín que lleva en una de sus manos donde se encuentra el dinero con el que va a lograr uno de sus sueños: grabar un disco; pero Dante, un joven que pasa corriendo, le roba el maletín. Debido a esta actitud, el joven tiene que ir a la cárcel, pero Moacir comprende que el encierro no es una solución y por este motivo paga la fianza del individuo con el grito de libertad, la que alguna vez perdió y no quiere que nadie esté en su lugar: “Dante está libre”, no sin antes conocer al padre de este; porque argumenta que los actos se deben a alguna circunstancia familiar que existe detrás y los chicos realizan esto por falta de atención, porque necesitan afecto que no tienen. Jenny, una de sus amigas, es una persona que todos los días decide darle una oportunidad a la felicidad a través de vestimentas femeninas, aunque haya nacido hombre; ella elige ser feliz pensándose y sintiéndose toda una mujer, de hecho en la película se casa con su novio. Moacir habla de la soledad y piensa que nunca se va a poder casar, que no le tocó. Está enamorado de Noelia, una chica de ojos verdes para la que también tiene una canción, él respeta que el corazón de ella está ocupado; aunque le duela el alma. En la ficción de la historia, Moacir cumple el sueño de casarse pero con un hombre, donde disfrutan, hasta que el cantante fallece. Esa escena es muy buena, en realidad no había muerto, se levanta del ataúd y empieza a cantar.

Una película que muestra escenas de ficción y no la vida verdadera de Moacir; pero es un canto a la libertad, en la que todos pueden cambiar de rumbo y elegir ser libres. Los encierros no hacen bien y ponen a la gente en la soledad, porque en definitiva qué es la locura ¿no comportarse como los demás o no poder ser realmente feliz como uno desee? Si se quiere construir la paz y el amor en toda la sociedad, la libertad debe ser un derecho garantizado. Este es uno de los deseos de Moacir.

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